Al borde del abismo

9 octubre 2012


The Economist ha publicado un artículo en su número de octubre que, con el título Mysterious Mariano, advierte de la tremenda batalla que está librando Mariano Rajoy para evitar los dos grandes riesgos a los que se enfrenta España y que pueden arrastrarnos a una espiral de muerte. Esos riesgos son la ruptura del euro y el desmembramiento del propio país.

La lectura de este artículo, unido a las noticias desalentadoras que ocupan las primeras páginas los principales periódicos de nuestro país diariamente y a los pronósticos pesimistas que están realizando los principales organismos internacionales para nuestra economía en 2013, me han traído a la memoria la lectura de un informe publicado en 2009, y que leído con una mirada retrospectiva adquiere una gran fuerza en estos momentos.

En enero de 2009, el Catedrático de Economía Roberto Centeno publicó un escrito titulado “La gran depresión española de 2009: hechos y cifras”, aunque popularmente se conoce como el “Informe Centeno”. En dicho informe anunciaba que España entraría, por primera vez en su historia en una profunda depresión. En aquel momento, muchas personas renegaron de sus argumentos, calificándolos incluso de zafios o groseros. Pero dejando al margen, la forma y centrándonos exclusivamente en el fondo del mensaje, es evidente que se están cumpliendo los peores vaticinios.

Han pasado más de tres años desde su publicación y es el momento de revisar las ideas expuestas para comprender por qué estamos en esta situación y qué nos puede deparar el futuro más inmediato si no somos capaces de realizar profundos cambios en nuestro modelo de país.

El contenido del informe es el siguiente:

Una depresión es un largo periodo —diez años o más— caracterizado por un bajo nivel de producción, consumo e inversión, con quiebras masivas de empresas, un elevado nivel de paro, un descenso de los precios y destrucción de la riqueza de las familias. Y para comprender por qué desembocaremos en esta situación por primera vez en nuestra historia, es necesario entender tres hechos esenciales.

El primero, que desde un punto de vista estructural, el crecimiento económico de España ha sido básicamente tercermundista: no nos hemos adaptado en absoluto a la globalización, y hemos perdido el 15% de cuota de mercado en el comercio mundial, del 2,06 en 2003 al 1,74 en 2007. Es decir, se ha tratado de un crecimiento basado en el consumo interno, sostenido por un incremento masivo de la población —el mayor del mundo desarrollado, consecuencia de la inmigración—, y en el turismo.

Y todo ello fuertemente apalancado (multiplicado) por el endeudamiento masivo de familias, empresas y entidades financieras, también el mayor mundial, y un déficit exterior de más de un 11% del PIB —producimos un 11% menos de lo que consumimos— y realizado mediante la explotación masiva de mano de obra barata: casi el 50% de la población ocupada es mileurista.

Simultáneamente, el punto de inflexión, no sólo inmobiliario, sino del modelo en su conjunto, ocurrida en marzo 2007, ha coincidido con la mayor crisis financiera internacional desde la Gran Depresión, y con el peor Gobierno imaginable, un hatajo de analfabetos funcionales que ha mantenido una inacción suicida durante más de un año, y como acertadamente se ha resumido en estas mismas páginas, “ni sabían entonces por qué crecíamos, ni saben ahora por que nos hundimos”, a lo que se añade una oposición cobarde e incapaz, que no ha tenido el cuajo de plantar cara al Gobierno, y ni siquiera ha presentado una alternativa creíble para enfrentarnos a la crisis.

Y el tercer hecho esencial es un modelo de Estado con un nivel de ineficiencia, despilfarro y corrupción único en el mundo. Todo multiplicado por 17, cientos de miles de funcionarios haciendo lo mismo —sobran unos dos millones—, inventando y controlando 17 normativas diferentes, 17 sistemas informáticos, 17 de todo, y con un mercado fragmentado en 17 parcelas independientes, un desastre para productividad y la eficiencia, y al frente del tinglado cientos, miles, de consejeros, directores generales y toda una patulea de jefes y jefecillos con coche —hay mas coches oficiales que en Estados Unidos— secretaria y despacho de lujo, un cortejo de indocumentados nombrados a dedo con carné del partido, y con el mayor nivel de corrupción de la Historia de España.

Las Comunidades Autónomas consumen el 60% del gasto público, el triple del neto del Estado, 177.000 millones de euros, un 78% del cual es gasto no productivo, frente a un resto de 60.000 millones de euros para financiar España. En total, un 18% del PIB, donde la mitad aproximadamente, el 9%, es gasto innecesario. Ningún país del planeta podría soportar ésta barbarie.

Y estos son los hechos, ahora las cifras. Y aquí tropezamos con una situación insólita en una democracia: unas instituciones del Estado (Banco de España, INE, etc.) al servicio de un partido, instituciones que mienten y manipulan masivamente tanto sus cifras como sus previsiones, una irresponsabilidad inaudita que ha llevado a muchas familias y empresas a adoptar decisiones equivocadas y peligrosas.

Esto obliga a quienquiera desee saber la verdad a estimar sus propias cifras, que es lo que hacen todas las grandes empresas con intereses en nuestro país.

El PIB, estimado a partir de las afiliaciones de la Seguridad Social y la productividad, así como valorando el consumo de gasóleo de automoción, cuya correlación es prácticamente total. En el último trimestre de 2008, el PIB ha caído en un 2%; las afiliaciones a la Seguridad Social, en un 2,5%; y la productividad, en un 0,5%.

Es decir, aquí y ahora, la economía está cayendo al -8% en tasa anual!, y a un ritmo, que extrapolado a fines de 2009, pues no hay razón alguna para vislumbrar un cambio de tendencia, superará el -10%. Y eso es una depresión.

Paro. Los datos oficiales de paro registrado son falsos, igual que la EPA. A la cifra oficial hay que sumarle muchos más parados que el Gobierno no computa porque sí —y Rajoy sin decir ni pío. Sólo los parados no computados desde febrero de 2008 por carecer de “formación suficiente” (”efecto Caldera”) ascienden a 350.000. Y, finalmente, el paro total, superior al paro registrado por definición, pues no todos los parados están inscritos, paro que ha venido siendo un 20% superior al paro registrado.

Por tanto, a día de hoy y sumando sólo el “efecto Caldera” al paro registrado, el paro total supera los 4 millones, no los 3,1 millones oficiales. Pero incluso con las cifras oficiales, el ritmo de incremento de paro es de dos millones/año, elevando a tasa anual la cifra del último trimestre, por lo que éste superara los seis millones a final de 2009, y eso es una depresión.

En todo caso Zapatero es ya el mayor destructor de empleo de Europa: un 13,4 % frente al 7,8 %, la media de la Unión Europa. Y lo que ya es el colmo es el paro de menores de 25 años: un 16,4% de la Unión Europea frente al 29,4% de España. Y esto con las cifras falsas del gobierno. Imaginen ustedes con las verdaderas!

Inflación. Los precios se han derrumbado del 5,3% en julio al 1,5% en diciembre, en parte por el petróleo y las materias primas, pero la causa más importante es el espectacular hundimiento del consumo: la inflación que en España siempre es un punto superior a la europea, es ahora una décima inferior. Esto sitúa los precios al borde de la deflación, algo infinitamente más grave que la inflación, porque tiene efectos devastadores sobre el empleo, la inversión y la riqueza. Es la otra cara de la depresión.

Desplome inmobiliario. Las viviendas iniciadas están cayendo un 62 % y la tendencia se acentuará, pues el número de viviendas nuevas a la venta no es de 800.000 ni de un millón, como falsamente nos cuentan el gobierno y los interesados, sino de 2,5 millones: 1,2 millones de promotoras y 1,3 millones adicionales de particulares que las compraron como inversión, y a esto hay que añadir la vivienda usada.

Ello significa que hay viviendas para diez años, y que su precio deberá caer en los próximos meses/años un 30 o 40% adicional para restaurar el equilibrio. Y esto es también una depresión.

Déficit de las Administraciones Públicas. La respuesta de Zapatero ha sido la típicamente socialista: una fuerte expansión del gasto y un incremento brutal de la presión fiscal, particularmente en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, sobre la clase media y los trabajadores, lo que anula cualquier estímulo.

Consecuencia de ello y de la caída vertical de la recaudación será un déficit de la Administraciones Públicas, excluida la Seguridad Social, del 6 % en 2008 y del 12% en 2009, con una tendencia clara a empeorar en 2010. Y aunque es cierto que nuestro nivel de deuda pública es inferior a la media europea, esto va a cambiar radicalmente por la disparatada política de gasto y avales al sistema financiero, tanto que el coste de nuestras emisiones está ya 100 puntos básicos por encima del de Alemania. Todo ello nos deja sin margen de maniobra frente a contingencias futuras. Este nivel de déficits corresponde a una depresión.

Seguridad Social y sistema de pensiones. Esto requiere un análisis aparte, pero en forma resumida y según las estimaciones actuariales más recientes, estarán quebrados en 2014. Y la solución según Solbes y Fernández Ordoñez: pagar más y cobrar menos, un 30 % menos para empezar a hablar. Éste será el gran legado de Zapatero a los jubilados.

Sistema financiero. Ésta es hoy la parte más preocupante de la situación, porque la crisis crediticia es el problema más grave que afecta a nuestro sistema económico a día de hoy. Literalmente esta destruyendo el tejido productivo del país: entre octubre y diciembre se produjeron mas suspensiones de pagos que en todo 2007. El primer gran problema del sistema financiero “más sólido del mundo” es que el valor de los activos no refleja su valor real, pues al contrario que en Estados Unidos, donde cada trimestre los bancos tienen que valorarlos a precio de mercado, lo que ha provocado el hundimiento de muchos de ellos, aquí el Banco (del Partido Socialista) de España, en un alarde de irresponsabilidad y sectarismo suicida, acepta unos balances de ficción y permite repartir dividendos hasta a la Caja mas cutre, aunque más de la mitad del sistema esta técnicamente quebrado.

El segundo problema es el enorme endeudamiento exterior: más de 900.000 millones de euros, la cifra más elevada del planeta. Encima, para evitar la quiebra, estos irresponsables que nos gobiernan han puesto 200.000 millones de euros a disposición de éstos insensatos, y además ¡sin la menor obligación de fijar un calendario de repago de la deuda, con lo cual el apalancamiento se mantiene íntegramente!

Pero ¿a qué narices está jugando el señor Fernández Ordóñez? Ambos hechos llevan a una crisis crediticia brutal. Los 200.000 millones de avales tendrían que haber servido para avalar créditos a familias y empresas, y en lugar de ello se destinan íntegramente a tapar los agujeros del sistema financiero, algo económica y socialmente criminal, pues todas las crisis crediticias sin excepción han terminado en una depresión.

En definitiva, todos estos hechos y cifras, apuntan a que España registrará su primera deflación en los próximos 12/18 meses, a menos que se adopten urgentemente las dos medidas siguientes.

La primera, dar marcha atrás a la barbarie de Estado Autonómico, y que los fondos así liberados sean empleados en reducir la presión fiscal, con objeto de restablecer el poder de compra de familias y empresas. Es decir, justo lo contrario de lo que está haciendo Zapatero, montando una mascarada infame, con todos los presidentes autonómicos poniendo el cazo, para recibir un dinero que España ni tiene ni tendrá. Una locura inenarrable y que, al igual que el destino de los 200.000 millones de avales, puede calificarse de social y económicamente criminal.

Zapatero va a endeudar a los españoles y a sus hijos para que el cáncer autonómico siga originando sus despilfarros, justo cuando el desempleo crece a un ritmo de 2 millones al año, la Seguridad Social está quebrada y no hay dinero ya ni para las pensiones ni para los parados. Realmente Zapatero y sus secuaces han enloquecido.

La segunda cuestión es la crisis crediticia. O los 200.000 millones se destinan a avalar préstamos a familias y PYMES, o la destrucción del consumo y la capacidad productiva del país están aseguradas. La totalidad de los parches económicos del gobierno, y de las propuestas del PP, son absolutamente inútiles, si previamente no se adoptan éstas dos medidas.

Como el gobierno no va hacerlo, sino que va a hacer todo lo contrario, y la oposición tampoco, no hay mecanismo económico ni fuerza humana, que eviten la depresión. Con los hechos y las cifras en la mano, es imposible llegar a otra conclusión. Una depresión que hará historia, pues reducirá drásticamente la renta disponible de las familias, hundirá nuestro país en el ranking económico mundial y hará casi imposible el mantenimiento de España como nación.

Lo que ha ocurrido desde entonces todos lo conocemos. Los hechos y las cifras expuestas han empeorado ostensiblemente, los impuestos están ahogando a una parte cada vez más importante de la población, la disparatada tasa de paro está llevando la ruina a muchas familias, e incluso al propio sistema ideado para proteger a las personas sin empleo, los desalojos de vivienda por impago se han convertido en una tragedia cotidiana, la tensión social en la calle va en aumento, el tejido empresarial agoniza por la falta de crédito para invertir en proyectos que creen puestos de trabajo, la clase política está totalmente desorientada y, mientras tanto, los nacionalismos han aprovechado la insatisfacción generalizada para radicalizar sus posiciones y sembrar la semilla de la discordia, camuflando así su parte de responsabilidad en el, más que presumible, fatal desenlace.

Ante este horrible panorama, que nos sitúa al borde del abismo, es lógico que desde el exterior se nos mire con recelo, e incluso se nos utilice en campañas electorales de otros países como el modelo de gestión a evitar.

The Economist habla de espiral de muerte, y si nadie lo remedia, la expresión enlaza perfectamente con el final del artículo de Roberto Centeno, quien manifiesta que será casi imposible mantener España como nación.

Realmente, ¿estamos asistiendo al proceso de ruptura de España? Y si es así, ¿podremos evitarlo?

Roberto Centeno

Roberto Centeno es Doctor Ingeniero de Minas por la Universidad Politécnica de Madrid,Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Catedrático de Economía en la Escuela de Ingenieros de Minas de la UPM. Entre otros cargos de gran responsabilidad, ha sido Presidente de ENEROIL y Consejero Delegado de CAMPSA. Colabora habitualmente con los periódicos “El Mundo” y “Expansión” y es contertulio en diversos programas de televisión y radiofónicos. Es autor, entre otros del libro “El disparate nacional: del fraude de la Transición al desastre de Zapatero”.

2 comentarios

  • 5 años ago

    Un tipo que dice literalmente “Zapatero es ya el mayor destructor de empleo de Europa” no está hablando sobre economía, si no haciendo un juicio político. Que yo sepa, los gobiernos ni crean ni destruyen empleos; son los empresarios y sus empresas los que crean o destruyen puestos de trabajo. No hablaré de las reformas laborales, que me entra la risa.
    Ni un solo reproche a los empresarios que se apalancaron financieramente, que contrataron a personal sin suficiente preparación, que no se preocuparon de formarlo y que han considerado siempre la innovación como un gasto, no como una inversión. Es un ejemplo; por que los sindicatos, anclados en el siglo XIX, tampoco se salvan, ni la sociedad en general, que se ha despreocupado excesivamente confiando en los mecanismos de control… que eran de la señorita Pepis.
    Tampoco hace mención al gasto en infraestructuras: olvida mencionar el corredor del Mediterráneo (casi la mitad de lo que exporta España, pasa por ahí) de los kilómetros de AVE malgastados (podríamos llevar a todos los pasajeros de Zaragoza a Huesca en limusina y saldría más barato) de los aeropuertos sin aviones, de las autopistas de peaje que hay que rescatar… ¿Visión parcial? Posiblemente. ¿Interesada? Seguro. Las constructoras, inmobiliarias, han hecho negocio. Muy buenos negocio, junto a los bancos, por supuesto. Ahora que vienen mal dadas les tenemos que salvar (especialmente aquella parte que todos pensamos)
    Sobre el sistema autonómico. Un apunte: habla sobre 17 mini-mercados, 17 legislaciones. Estados unidos tiene 51 Estados y allí parece que no parece ser un problema esa estructura. O Alemania con, 16 Länders.
    Si creemos en una administración cercana al usuario, dudo que con los funcionarios en Madrid consigamos esto. Por cierto, si están transferidas todas las competencias de cultura, ¿por qué existe un ministerio de cultura? ¿Por qué el recorte siempre debe ser por un lado, el estado autonómico, y no por el central? ¿Alguien cree, de verdad, que eliminando las autonomías, eliminaremos funcionarios?
    Claro que las autonomías gastan el 60%. Es lo normal, teniendo en cuenta las competencias que ejercen: sanidad (otro ministerio a eliminar, supongo) educación y servicios sociales, fundamentalmente. Claro que es improductivo: hasta mi hija de 10 años entiende que un maestro o un enfermero no produce. Si quiere, montamos una cadena de hamburgueserías con ese dinero y recuperamos la inversión.
    Sabemos de que pie cojea Centeno. No lo voy a descubrir. Pero me viene al pelo un párrafo de Germà Bel en su libro España, capital París: “El hecho de que alguien inteligente diga una cosa estúpida como que está en riesgo la unidad de mercado de España no desmiente su inteligencia (a no ser que acabe creyéndose su estupidez si la repite demasiado). Más bien indica que nos quiere decir otra cosa” (pág 241-242)

  • luis Manuel Nuñez
    5 años ago

    Javier buenas tardes:
    Como siempre dando en la tecla.

    ¿pero realmente a alguien le preocupan estos problemas?

    Cuando digo a alguien me refiero politicos.Ellos cobran bien, todo lo que a su trabajo se refiere, y no le toques el bolsillo que se cabrean.

    Bajo mi humilde pensar la tijera habia que meterla por la plantga alta del edificio y no por el sotano y el bajo.Asi si iriamos poco a poco saliendo de un agujero en el que nos hemos metido solos y del que nadie nos quiere ayudar.Y claro nosotros por si solos no podemos(deudas, trabajo etc…..)

    En definitiva que nadie nos va ayudar, da igual el color politico, pues primero son ellos y solo ellos.Despues sera el pueblo.

    ¿se te ocurre algun cambio para poder llevar a cabo alguna mejora?

    En definitiva es un poco desesperante ver como la situacion cada dia va a mas y nadie da un poco de aire fresco , donde se difunda optimismo, ilusion y sobre todo ganas de trabajar.

    La crisis nos estara afectando a todos, no lo dudo, pero la persona que siguen empleadas no ha cambiado la forma de v er y hacer las cosas.Se sigue igual(no todos afortunadamente).

    Sobran muchas y muchos pero eso seria que la logica imperara para poder atajar una situacion que es critica.

    Un abrazo Javier y hasta otra.

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