Autor

Luis

Heraldo de Aragón me pidió una colaboración sobre un tema de actualidad en el mundo empresarial para su Suplemento dominical Economía & Negocios que se publicó el pasado domingo 11 de marzo.

Decidí escribir acerca de las empresas que, además de digitalizarse, están propiciando un entorno de trabajo colaborativo fundamentado en estructuras más transversales y flexibles que las de las empresas tradicionales, más jerárquicas y funcionales. El cambio cultural que acompaña a la transformación digital de las empresas es tan profundo y beneficioso para todos que me pareció una gran ocasión para compartir mi visión acerca de este tema.

A continuación te reproduzco el texto íntegro.

Las empresas del futuro: más digitales… y más humanas

El proceso de digitalización del tejido empresarial ofrece enfoques innovadores para resolver los problemas de siempre y proporciona soluciones de valor a empresas, profesionales y también a consumidores. Todos ganan.

Cloud computing, big data, inteligencia artificial, internet of things, smart tech, omnicanalidad, ERP, business intelligence, CRM, B2C, B2B, realidad virtual, M-Commerce, son algunos de los términos que acompañan a los avances tecnológicos que están evolucionando y revolucionando nuestra sociedad a un ritmo frenético. La digitalización no solo ha proporcionado nuevos conceptos, sino también nuevos modelos de interacción entre empresas y personas.

Las ventajas de la digitalización son innumerables: movilidad para trabajar en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo; drástica reducción de costes en infraestructuras al trabajar en la nube; agilidad en la toma de decisiones gracias a la cantidad de información de calidad disponible; predicción precisa de situaciones futuras; ejecución de tareas muy complejas a través de robots; reducción de los tiempos de producción; aplicación de tecnología 3D para realizar prototipos y personalizaciones de producto en masa; optimización de la cadena de suministro gracias a una logística eficiente basada en geolocalización de clientes, etiquetado inteligente y trazabilidad de mercancías; o creación de nuevos canales de venta para proporcionar al consumidor una experiencia de compra más completa y satisfactoria.

Este cambio, al que se ha dado nombre de transformación digital va más allá de la mera incorporación de nuevas tecnologías a la gestión, pues afecta al conjunto de la organización que lo lleva a cabo, dado que comprende la revisión integral de su modelo de negocio, de los procesos internos y las actividades que desempeña para responder a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo y dinámico.

La tecnología debe estar siempre alineada con el negocio. Eso significa que deben evolucionar juntos y coherentemente, propiciando la transformación del negocio a través de la transformación digital.

Por otra parte, la innovación se ha convertido en el alma mater de la empresa del futuro. La tecnología es una poderosa fuente de innovación. Pero, no se entiende el cambio de herramientas y dispositivos sin que exista una renovación de estrategias, métodos, procesos y entornos de trabajo.

Una vez superado el primer momento de resistencia a lo nuevo y miedo a lo desconocido, las personas deben aceptar, promover y realizar el cambio desde dentro de sus organizaciones… porque fuera, ¡ya lo están haciendo!

Consumidores 3.0

Ésta es una de las grandes paradojas de este proceso regenerador. Cuando los empresarios, directivos y trabajadores bajan la persiana de su “negocio 1.0” se convierten en “consumidores 3.0”, utilizando su smartphone para casi todo, desplazándose con su vehículo inteligentemente conectado, beneficiándose de una experiencia omnicanal cuando realizan sus compras habituales o disfrutando de la tecnología inteligente con la que lo han ido equipando su hogar para tener una vida más cómoda. Y al día siguiente, vuelta al pasado, a la empresa en la que el cambio todavía puede esperar algún tiempo, por mil y una excusas.

La digitalización requiere la máxima implicación de todos los profesionales de la empresa, pues, al igual que hacen en su vida privada, deben adoptar nuevos hábitos en su trabajo. En consecuencia, los entornos laborales se vuelven más abiertos y colaborativos, los espacios físicos dejan de tener dueño, los horarios son más flexibles, el papel es (casi) inexistente, el trabajo se realiza en equipo y la productividad se convierte en un factor clave de competitividad.

Las empresas del futuro son menos jerárquicas y están más orientadas a fomentar el trabajo en equipo, la formación continua y la interacción entre trabajadores y clientes. En este nuevo entorno, humanizar la tecnología facilita el cambio. Las herramientas tecnológicas deben ponerse al servicio de las personas para mejorar la calidad de su trabajo y optimizar el valor que se entrega al cliente.

Diseñar experiencias

La tarea más compleja del proceso de digitalización de una empresa es gestionar un cambio que, además de incorporar innovaciones tecnológicas y culturales en la organización, afecta también a la actitud y el compromiso de los trabajadores.

Liderar el cambio consiste en alinear a toda la organización en la dirección correcta, en el menor tiempo posible y venciendo todas las resistencias que surjan como, por ejemplo, desmotivación, incapacidad para romper con las rutinas, falta de implicación o, incluso, aparición de conflictos internos.

Si que quieren evitar los efectos negativos que despierta la resistencia al cambio debe actuarse sobre las actitudes, el conocimiento, las competencias y el compromiso, lo cual será beneficioso para todos.

Los trabajadores de las empresas del futuro quieren ser felices, en su vida y en su trabajo. Por tal motivo, la posibilidad de conciliar el entorno personal con el profesional constituye un aliciente fundamental para atraer y retener talento.

Además de diseñar experiencias para sus clientes, el gran desafío de las empresas del futuro consiste en crear experiencias positivas para sus empleados, propiciando un entorno profesional retador del que el trabajador quiera formar parte. De este modo, las empresas dejarán de ser un lugar donde trabajar para convertirse en lugares donde se creará valor para las personas, independientemente de que sean clientes o profesionales.

Solo así, las empresas del futuro serán más digitales y humanas. Y esas empresas ya son una realidad.

Enlace al pdf

El próximo 13 de febrero tendré el honor de participar como ponente en el 21º Congreso AECOC de Ferretería y Bricolaje bajo el lema “Adaptarse al consumidor: el único camino”.

AECOC es la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores, una de las mayores organizaciones empresariales del país. Su actividad se centra en fomentar buenas prácticas y estándares tecnológicos en los diferentes sectores económicos para, de este modo, ayudar a las empresas a ser más eficientes y competitivas, además de aportar mayor valor al consumidor. Asocia más de 27.000 empresas cuya facturación conjunta representa casi el 20% del PIB.

El evento, que reunirá a más de 300 profesionales del sector, se celebrará en Madrid con el objetivo de presentar a los asistentes algunas de las tendencias que están marcando la renovación de empresas y modelos de negocio para adaptarse a los profundos cambios que están experimentando los mercados. Innovación, creatividad, digitalización u omnicanalidad son solo algunos de los conceptos que se escucharán repetidamente durante las diferentes intervenciones que tendrán lugar a lo largo de la jornada.

El panel de ponentes está compuesto por profesionales de reconocido prestigio como:

  • Richard van Hooijdonk, trendwatcher internacional y futurista que ha congregado en total a más de 420.000 asistentes en las diferentes sesiones inspiracionales en las que ha participado,
  • Iñaki Maillard, director general de Global DIY Summit y director de marketing y RRPP de la Federación Europea de Fabricantes de Bricolaje y Jardín (FEDYIMA),
  • Cristóbal Valdés, presidente de Venanpri Ingersoll Tools Group empresa que comercializa las marcas Bellota, Corona y Duas Caras y extiende su actividad en más de 80 países,
  • José María de las Heras, director de la Central de Compras de AKI Bricolaje,
  • Fermín Baldanta, director de la tienda online y de la Relación Cliente Omnicanal en Leroy Merlin
  • Paolo Andriolo, vicepresidente de maketing de Positec Group, fabricante líder de herramientas eléctricas y herramientas para jardín, además de ser el segundo jugador más grande del mundo en la industria de cortacésped robótica.
  • Abraham Vieito, director de maketing de la Central UNIFERSA-CLICKFER
  • y el influencer Joaquín Gómez, creador de un canal en YouTube sobre bricolaje que ya supera los 280.000 suscriptores y que se ha convertido en el canal de bricolaje más relevante en España.

Todo un lujo poder participar junto a este elenco de profesionales y expertos. Mi aportación al Congreso consistirá en compartir mi visión acerca del viaje digital que las empresas deben recorrer para desplazarse desde el “universo OFF”, un lugar poco apasionante pero aparentemente seguro, hasta el “universo ON”, un enigmático territorio inexplorado en el que impera el miedo y lo desconocido.

Lo cierto es que la transformación digital de empresas y profesionales se ha convertido en un proceso ineludible para afrontar los retos de un mercado que es cada vez más digital y exige soluciones de omnicanalidad. El nuevo consumidor no diferencia ya entre el universo OFF y el universo ON, únicamente valora su experiencia de compra por los contactos que establece con marcas y distribuidores, independientemente de que esos contactos sean físicos o virtuales. Lo único importante es que sean contactos satisfactorios y que al final se cumplan todas sus expectativas.

El viaje digital ha comenzado para consumidores, empresas y profesionales. ¿Serán capaces de adaptarse las organizaciones tradicionales a las nuevas exigencias del mercado? Los grupos de compra y las cadenas de tiendas físicas tienen ante sí su principal amenaza y, a su vez,… su gran oportunidad.

Abróchense los cinturones. Despegamos!!!

Más información del 21 º Congreso AECOC

No siempre se tiene la oportunidad de ponerse delante de un auditorio selecto y exigente… los líderes del futuro. Hace unos días lo hice, y la experiencia fue increíble.

La audiencia estaba compuesta por alumnos de segundo curso de bachillerato del Colegio FEC Nuestra Señora del Carmen de Zaragoza. El momento vital en el que dichos alumnos se encuentran es realmente fascinante, pues en pocos meses tienen que superar la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) y elegir los estudios con los que buscarán un camino profesional para diseñar una parte fundamental de sus vidas.

Empezamos hablando de un nuevo concepto cuyos síntomas resultan muy familiares a muchas personas, especialmente adolescentes. Se trata de la Nomofobia, un trastorno que sufren muchas personas por miedo a estar sin teléfono móvil. El término proviene de la expresión inglesa “nomophobia”, cuyo significado es “no-mobile-phone fobia”. Los adolescentes son uno de los grupos de población más afectados por esta nueva enfermedad, dado que sus relaciones sociales se construyen en torno al dispositivo móvil, lo que, sin duda, les genera una enorme dependencia, además de centrar gran parte de sus preocupaciones y de su atención.

Pero, como más allá del teléfono móvil hay vida, era importante enfrentarlos a un espejo de realidad para hacerles tomar conciencia que su futuro depende de que enfoquen toda su atención en ellos mismos y se proyecten al futuro para descubrir como quieren que sea su vida.

Para ello, durante aproximadamente una hora, trabajamos algunas ideas clave que ayudan a los adolescentes (y adultos) a liderar su vida:

  • El riesgo de moverse por percepciones. Es importante distinguir entre la realidad y como interpretamos dicha realidad, en base a nuestra cultura, experiencia, educación, valores o expectativas. La percepción de la realidad condiciona nuestro comportamiento y nuestras decisiones. La adolescencia es un buen momento para comenzar a tomar conciencia de la necesidad de distinguir entre realidad y percepción para evitar errores de interpretación, tomar decisiones equivocadas o ser manipulado fácilmente. Toca elegir un futuro, por eso hay que poner toda la maquinaria a trabajar con seriedad y responsabilidad, con nitidez y sin fantasías.
  • Elegir la actitud positiva. La actitud es una poderosa arma para enfrentarse al mundo y a las circunstancias que se presentan en la vida real. La actitud de una persona frente a algo inesperado marca la diferencia, pues demuestra la capacidad de la persona de superar o afrontar cierta situación. Todo lo que está por venir es incierto. Por eso, el adolescente tiene que prepararse para asumir cualquier circunstancia y enfrentarla con madurez y energía, y siempre, de forma positiva. Elegir la actitud cada día ayuda a crear el futuro que se desea.
  • El impulso de la motivación. Tener claros los objetivos es el primer paso. Dirigir la conducta hacia el logro de esos objetivos es el segundo. Poner toda la energía necesaria para alcanzarlos es casi una garantía para alcanzarlos. La motivación varía en función de cada persona e incluso, en una misma persona, en función del momento. Saber encender la chispa que pone en marcha el motor para rodar hacia nuestros sueños es fundamental para no atascarse en la línea de salida. Nuestro futuro depende de cada uno de nosotros y de la energía que pongamos en alcanzarlo.
  • El poder de volverse a poner en pie. Desde que damos nuestros primeros pasos aprendemos que siempre hay que levantarse cuando se cae. De otra manera, nunca aprenderíamos a caminar. La vida es lo mismo. Atravesamos momentos en los que sentimos caer y toca ponerse en pie para continuar. La capacidad de las personas para adaptarse a los problemas y situaciones adversas, compensando lo negativo con una actitud positiva y optimista se llama resiliencia. Consiste en saber aprender de la derrota y transformarla en oportunidad de desarrollo personal. Es un maestro poderoso que puede habitar en nuestro interior si nosotros queremos. Hay muchos ejemplos de personas que nunca sucumbieron ante la adversidad ni ante situaciones realmente extremas. Ellos son el mejor estímulo para convencernos de que debemos superar cualquier obstáculo que se nos presente en la vida. Y seguro que lo haremos.

Qué envidia, estar delante de un grupo estupendo de jóvenes que tienen toda una vida por delante para cumplir los sueños que se propongan. La experiencia para mi fue maravillosa, y no podía dejar de lanzar unos consejos finales para dejar en cada una de sus mentes una pequeña huella de mi paso por sus vidas: “no os rindáis nunca”, “dad siempre el 100% ante cualquier situación”, “sed siempre la mejor versión de vosotros mismos”, y sobretodo, “vivid a tope”.

Sois los líderes del futuro, y vuestro futuro dependerá de cómo lideréis vuestra vida.

Son las 6 de la mañana. El despertador suena puntual, como siempre. Tengo que levantarme, ducharme y desayunar antes de tomarle el pulso a la meteorología del día. Un paseo con mi perro por el parque me ayuda a poner en orden las tareas que tengo por delante y a prepararme mentalmente para afrontar una dura jornada de trabajo…, una más.

Al subir, preparo mis cosas, cojo las llaves del coche y voy para mi oficina. De camino dejo a mis hijos en el colegio y les animo a trabajar duro para alcanzar sus sueños.

Ya son las 8 de la mañana. Después de tomar un café para despejar mi cabeza, consulto en mi agenda la primera tarea de mi jornada. Representa el pistoletazo de salida de una carrera sin sentido en lo que se supone que será un frenético día…, uno más.

Llamadas telefónicas, informes, reuniones, cuentas de explotación, números y más números, son parte del “tengo que hacer” que presiona mi mente desde que suena el despertador, y algunas veces, incluso antes de que anuncie la hora de ponerse en pie.

El día avanza, y con el día, mi vida.

De repente, una pregunta me asalta… “pero, ¿realmente esto es lo que quiero hacer?”. La respuesta es inmediata, “¡no!, pero es lo que tengo que hacer”. Mis jefes, mis compañeros e incluso mi familia es lo que esperan que yo haga… o por lo menos eso es lo que yo creo que es lo que se espera de mí.

La pregunta vuelve una y otra vez. No se qué es lo que está ocurriendo hoy, pero ha acabado por instalarse en mi cerebro y no deja de torpedearme. Así no puedo seguir. No logro concentrarme y estoy empezando a agobiarme. Dejo a medias un mail que estaba escribiendo y, sin ni siquiera apagar mi ordenador, me levanto y salgo a toda velocidad en dirección a la puerta que conduce a la calle. Necesito aire, necesito un respiro para evitar que la maldita pregunta acabe por ahogarme.

Ya en el exterior, respiro profundamente e inicio un diálogo conmigo mismo… (está claro, me estoy volviendo loco). “Qué tonterías estás pensando, a qué viene ahora esta estupidez, con todo lo que tengo que hacer y aquí estoy, en la calle, sin hacer nada…”. Doy una vuelta a la manzana, primero con paso firme; pasados unos minutos, con el paso más sosegado. Siento una sombra dentro de mi cabeza que ofusca mi realidad. Aunque quizás, la sombra sea yo, que no reconozco lo que me está ocurriendo,… desde hace mucho tiempo.

Probablemente, mi mundo inteligible, donde impera la razón, hace tiempo que devoró a un mundo sensible en el que anidaban mis sueños, convirtiéndome en prisionero de mis obligaciones y de mis falsas creencias. Pero la sociedad en la que habito (o mal habito) es lo que espera de mi, una persona capaz y responsable que cumple con sus deberes, sacrificándose y renunciando a sus sueños por los demás.

De pronto, un recuerdo hace que me vea a mi mismo, hace veinte años, diciendo todo aquello que iba a hacer en mi vida, imaginándome disfrutando de una existencia plena, divertida y gratificante. ¿Dónde quedaron esas ilusiones? Pienso en mis hijos, a los que cada día dejo en la puerta del colegio y les instruyo en el camino de la verdad por la vía del sacrificio… ¡qué imbécil! La vida se vive, no se tira a la basura.

A veces pienso que hago todo esto para que mis hijos, mi familia se sientan orgullosos de mí. Nada más lejos de la realidad. Poco a poco, mientras rodeo la manzana de mi oficina, voy dándome cuenta que la gente que te quiere se siente orgullosa de ti cuando haces aquello que te hace feliz, aquello que te libera de tus cadenas.

Entonces, ¿quién nos encadena?, ¿quién nos obliga a vivir atado a unas obligaciones que pulverizan nuestra vida en mil pedazos?, ¿quién produce las sombras que nos controlan? Formamos parte de la sociedad del estrés, una caverna en la que habitamos programados para levantarnos, trabajar y consumir. Una falsa apariencia de libertad valida un entorno hostil que fagocita a quienes se oponen al pensamiento grupal y  a quienes aspiran a vivir libres. Las consecuencias son terribles: infelicidad, angustia, ansiedad o depresión, implacables virus que infectan cada vez a más rehenes de su presente.

Son las 12 del mediodía. Llevo más de una hora en la calle. El ruido interior va mitigándose. El anhelo de alcanzar aquellas fantasías de juventud y la esperanza de que todavía estoy a tiempo de lograrlo van tomando fuerza en mi cabeza. Simultáneamente, una sensación de paz me invade. Paseo relajado, una sonrisa ilumina mi cara y, aunque no puedo ver mi rostro, imagino que mis ojos están recuperando el brillo de antaño. He dejado de ver todo lo que ocurre a mi alrededor para visualizar lo que podría estar ocurriendo si yo quisiera que ocurriera. Nada ha sido más real en los últimos años como este momento imaginario. Las sombras van transformándose en luz e ilusión. Tengo la sensación de haber salido de las profundidades de la tierra.

Regreso a la oficina. Al llegar a la puerta, me detengo unos segundos. Miro la puerta e imagino mi soporífero espacio de trabajo, y a todos mis compañeros trabajando en una penumbra que anula sus verdaderas ilusiones. Me gustaría entrar y animar a todos a romper sus cadenas y salir de su caverna, pero probablemente pensarían que he perdido la razón y que me he vuelto loco.

Doy media vuelta y me voy. Estoy dispuesto a renunciar a todo aquello que me aleja de mis sueños. El “tengo que hacer” ha sido sustituido por un motivador “quiero hacer”. Un deseo irrefrenable de cambiar mi oscura vida resuena en mi interior. Quiero hacerlo, voy a hacerlo. Mi intención ya no encuentra freno… Soy libre, ¡¡¡soy libre!!!

Vitamina T

La Vitamina T es fundamental para acelerar el ritmo de crecimiento de los seres vivos… y de las empresas, desencadenado transformaciones que impulsan su desarrollo estratégico y económico, gracias a la adopción de nuevas soluciones tecnológicas que optimizan sus procesos internos e incrementan su competitividad.
Descubre las 4 propiedades de esta poderosa vitamina.

Nuestro organismo necesita vitaminas y minerales para realizar sus funciones y conservar la salud. Muchas de ellas reciben nombres de letras (A, B, C, D, E…). Algunas incluso van acompañadas de números para diferenciarlas (B1, B2, B3, B5 o B12). Están presentes un multitud de alimentos y resultan imprescindibles para la vida. De hecho, el origen de la palabra procede del vocablo en latín “vita”, que significa vida.

La carencia de algunas de estas sustancias puede desencadenar determinadas enfermedades. Por eso, es importante tomar los alimentos que las contienen o determinados suplementos vitamínicos si un médico lo prescribe.

Cada vitamina cumple unas funciones específicas. Algunas, las más conocidas, protegen la vista (A), otras fortalecen los huesos (D), el corazón (E) o la circulación (K y B6). Otras nutren el sistema nervioso (B1, B2 y B3), contribuyen a producir hormonas (B5), preservan la salud de piel, uñas y cabello (B9 y B12) o son un potente antioxidante (C).

Sin embargo, hay otro grupo de vitaminas que son mucho más desconocidas, y sobre las que se sigue investigando para conocer más acerca de sus propiedades. Es el caso de la vitamina T o termitina, un complejo de sustancias bioestimulantes que se obtiene de las termitas y cuyo principal beneficio es que acelera el ritmo de crecimiento.

En 1930, el biólogo profesor Goestsch, de la Universidad de Graz (Austria), realizó un estudio con insectos y descubrió una sustancia que activaba el metabolismo de estos animales, acelerando su desarrollo y provocaba transformaciones que modificaban la herencia genética de la especie. A su descubrimiento lo denominó complejo vitamínico T. Años más tarde fue aplicada en animales vertebrados y en el ser humano, aunque en éstos, la respuesta al estímulo es menor que en los insectos. No obstante, ejerce un efecto positivo sobre el crecimiento en estatura, el aumento de la fuerza muscular o la coloración de la piel.

Desde hace algunos meses, la vitamina T se viene aplicando con éxito al mundo empresarial, proporcionando beneficios demostrados en el desarrollo estratégico de algunas organizaciones, en la implementación de procesos internos más eficientes y la gestión del cambio para adaptarse a entornos cada vez más competitivos y digitales.

Las propiedades de esta poderosa vitamina son 4:

  • T de Transformación (digital y no digital). Estamos inmersos en una auténtica revolución digital. Las empresas necesitan una completa reestructuración y transformación global para adaptar su modelo de negocio a las demandas y necesidades del consumidor actual. La digitalización de las empresas es el detonarte que deja al descubierto una serie de carencias e ineficiencias que precisan de un aporte vitamínico extra para que todos los integrantes de la empresa puedan adaptarse y alinearse a un profundo proceso de cambio que es ineludible para la mayoría de empresas. La cuestión ya no es si debe iniciarse un tratamiento o proceso de transformación, sino cómo y cuándo se va a iniciar.
  • T de Tecnología. La tecnología, además de ser una poderosa fuente de innovación, se ha convertido en un must para cualquier empresa. Cada vez son más necesarias las herramientas de análisis de negocio, implementar plataformas colaborativas para optimizar el trabajo en equipo y el flujo de información, adentrarse en entornos virtuales de trabajo, utilizar plataformas de gestión del rendimiento o apoyarse en herramientas de cloud computing.
    El desconocimiento de las soluciones tecnológicas disponibles unido a la rápida proliferación de nuevas aplicaciones pueden provocar una indigestión en los responsables de la adquisición e implementación de nuevas tecnologías en las empresas. Equivocarse con la solución, elegir la opción más justa o decantarse por el “caballo grande, ande o no ande” son algunos de los síntomas de esta indigestión.
    La dosis vitamínica apropiada en este caso es ajustarse a las necesidades reales de la empresa en esta materia y aplicar únicamente aquellas soluciones que contribuyan a optimizar la gestión de la empresa y en la dosis necesaria.
  • T de Talento. Al hablar de talento estamos hablando de personas. La transformación conlleva implícito un proceso de gestión del cambio, y este cambio afecta, no solo a la cultura de la organización, sino también a la actitud y el compromiso de los componentes de dicha organización. Gestionar el talento de la empresa implica adecuar el equipo humano a las necesidades de cada momento. Una implementación inadecuada producirá efectos secundarios cuyos síntomas se manifestarán a través de desmotivación individual o colectiva, desconocimiento de lo nuevo, incapacidad para hacer algo distinto, conflictos internos o falta de compromiso de los empleados.
    El complejo vitamínico T actúa sobre la actitud, el conocimiento, las competencias y el compromiso, proporcionando grandes beneficios para las personas, los equipos y el conjunto de la empresa.
  • T de Transparencia. Las empresas actuales son menos jerárquicas y están más orientadas a fomentar el trabajo en equipo y la interacción entre sus trabajadores y sus clientes. Los objetivos son cada vez más colectivos y se centran en la satisfacción del cliente. Por ello, los procesos internos deben ser cada vez más cooperativos y transparentes.
    En este sentido, las herramientas colaborativas ejercen de vitamina T al proporcionar soluciones de comunicación y de gestión de proyectos que permiten el trabajo en equipo sin que exista la necesidad de estar físicamente en un mismo espacio. Se puede compartir información y conocimiento en múltiples formatos y otorgar permisos de acceso a cada nivel de información para que todo el mundo, incluido el cliente, pueda estar al corriente de la información que precisa en cada momento. Además, pueden hacerlo a través de un navegador web o del propio smartphone, lo que favorece la movilidad y la rapidez de respuesta.

Se confirma de este modo que la Vitamina T es fundamental para acelerar el ritmo de crecimiento de las empresas y desencadenar transformaciones que las dimensionen a escenarios de mayor desarrollo estratégico y económico.

No es fácil encontrar esta vitamina, pero buscando por la T de TAKTIC, encontramos una empresa capaz de gestionar el cambio tecnológico y organizacional que supone para las empresas la adopción de nuevas soluciones tecnológicas, tanto en sus procesos internos como para sus empleados.

El expertise de TAKTIC despliega un amplio ecosistema de soluciones en las áreas de Consultoría, Marketing, Estrategia, Training & Coaching y Advisory.

Expertos en Transformación Digital

TAKTIC ofrece completos tratamientos a base de Vitamina T para ayudar a empresas y organizaciones a que los sistemas de información les ayuden a mejorar el funcionamiento de su negocio, detectar oportunidades de mejora y obtener más rentabilidad que les ayude a competir.

El lema “Aligning Business & Technology” refleja la convicción acerca de la importancia de adecuar la tecnología necesaria a las características de cada negocio para favorecer la consecución de resultados óptimos.

En TAKTIC, somos expertos en transformación digital y auténtica Vitamina T para tu negocio.

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