El Raulismo

9 abril 2012

El pasado 6 de abril, tras el partido de vuelta de la eliminatoria de UEFA League entre el Athletic de Bilbao y el Schalke 04, el periodista Orfeo Suárez publicó un post dedicado al futbolista Raúl González en Libre directo, un blog de la sección de Deportes del diario El Mundo.

Para los que nos consideramos “raulistas” el artículo es una verdadera delicia, dado que refleja perfectamente los rasgos que han definido a lo largo de su trayectoria deportiva a este extraordinario profesional del futbol.

Para quienes nos atrae encontrar modelos de liderazgo en nuestra vida cotidiana el artículo es una auténtica joya, ya que Raúl encarna los valores que debe atesorar un auténtico profesional, especialmente en momentos complejos como el actual, en el que las cosas no salen siempre como sería deseable. Su ejemplo contagia siempre a sus compañeros y les motiva para alcanzar grandes objetivos. Su comportamiento es ejemplar y su profesionalidad se cimienta sobre sólidos principios: trabajo, compañerismo, generosidad, espíritu de superación, ambición, autoexigencia, respeto, educación, honestidad y humildad. Estos son los valores que le han acompañado a lo largo de su vida y los que le han llevado hasta Alemania para demostrar que sus botas siguen emanando futbol de calidad.

El Raulismo es un espejo en el que deberíamos mirarnos todos para descubrir qué hacer para vencer las dificultades y para comprender dónde acaba el juego y comienza la realidad.

El Raulismo es resistencia, es supervivencia y es silencio. El Raulismo es marcar tres goles en una eliminatoria europea, perderla y dar la mano. El Raulismo es sentir cómo una grada que le temió y pitó, le rinde homenaje. El Raulismo es soportar un cainita debate nacional sin decir una mala palabra. El Raulismo es resignarse a que eso también le ha pasado a Almodóvar. El Raulismo es aprender a soportar y a controlar la ira de la suplencia. El Raulismo es no poner buena cara a todo el mundo. El Raulismo es reivindicarse sólo en el campo, al señalarse el nombre a la espalda. El Raulismo es rehuir el circo mediático y asumir que eso le alejara de los Balones de Oro. El Raulismo es no tener entorno. El Raulismo es soñar desde niño con una pelota y una familia. El Raulismo es no olvidar el origen. El Raulismo es admitir que su fuerza emana del barrio. El Raulismo es citarse con un periodista a las 10 de la mañana y llegar a las 10 menos cinco, con las botas puestas y sin perfume. El Raulismo es escuchar a un entrenador del Barcelona, que dirige a varios campeones del mundo, decir que un ex futbolista del Madrid es el mejor jugador español de todos los tiempos. El Raulismo es que quien llega al Bernabéu con el poder de un césar le pida cita y le diga que tiene un sitio. El Raulismo es callar cuando le hace suplente un entrenador sin aprovecharse de su debilidad. El Raulismo es arriesgar el prestigio de una larga carrera en busca de un lugar en el frío donde jugar y competir. El Raulismo es volver a ser querido, volver a ser capitán. El Raulismo es Di Stéfano, es Zárraga y es Hierro. El Raulismo es decir que lo que el Barcelona tiene se lo ha ganado en el campo. El Raulismo son tres Champions con el Madrid, de la séptima a la novena. El Raulismo es la angustia de no haberlas podido igualar con la selección. El Raulismo es decir, después de marcar y en pleno debate por el gol en el equipo nacional, que España está en buenas manos y que seguirá sus partidos como un hincha. El Raulismo es sentirse español sin serlo contra nadie. El Raulismo es dormirse en el autocar poco antes de debutar a los 17 años con el Madrid. El Raulismo es poner a su primogénito el nombre de quien eso hizo posible. El Raulismo es besar en la mejilla a los hombres que interpretan la amistad a partir del principio de lealtad. El Raulismo es provocar que un técnico comedido como Lotina se indigne porque se pondere a futbolistas que se drogan y se cuestione a quien se comporta como un profesional. El Raulismo es encontrar el equilibrio entre esas cuatro C a las que se refería Severiano Ballesteros y recuerda Emilio Sánchez Vicario, muy raulista en la pista. Son la calidad y el corazón, la cabeza y los cojones, con los que el futbolista bromeaba al decirle a un compañero en el Madrid qué gran jugador habría sido si le hubieran salido. El Raulismo son cientos de goles. El Raulismo es no dejar de correr. El Raulismo es no haber sido expulsado en 18 años en Primera. El Raulismo es decir que en el fútbol aprendes de todos los que tienes alrededor, compañeros y rivales. El Raulismo es saber cuándo se acaba el amor para evitar esas cosas mal dichas que, en realidad, nadie queremos decir ni escuchar, y aún así, pensar que debió concluir un instante antes. El Raulismo es reconocer que hubo errores y penaltis fallados, pero descubrir que el fútbol, una vida en pequeño, siempre concede una oportunidad para hacer las paces consigo mismo. El Raulismo es porteger un legado en lugar de entregarse a la autodestrucción. El Raulismo es algo que necesitamos en un país donde siempre encontramos a alguien a quien echar la culpa de lo que nos sucede. El Raulismo es Pizarro y es Santa Teresa, lucha y conquista, pasión y contrición. El Raulismo es Ponce, equlibrio en el coso del riesgo, y el Raulsimo es Unamuno: también le duele España.

Orfeo Suárez es licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Trabajó como redactor en el periódico La Vanguardia hasta 1995, año en el que fue nombrado jefe de la sección de Deportes de El Mundo Cataluña. Desde 2001 es redactor en la sección de Deportes del diario El Mundo.

3 comentarios

  • Susana
    6 años ago

    Un post fantastico, despues de leerlo solo me queda decir …VIVA RAUL!!!!

  • Marian
    6 años ago

    Me da que pensar todo esto que dices.
    No soy aficionada al futbol pero el otro dia lo vi casualmente.
    Hubo un detalle que no entendía, y era cómo dos aficionados españoles estaban en medio de los alemanes con la bandera del Real Madrid animando al Schalke, pero lo que estaban haciendo es apoyar a Raul. ¡¡Bien por ellos!!! porque al principio pense en el antiespañolismo, aunque a veces los vascos tienen poco de españolistas, pero eso no lo tenemos ni debemos sacarlo fuera de nuestras fronteras.
    Pero si Raul, al que no he seguido nunca, ha tenido y tiene el comportamiento que vi el otro dia en el campo, Olé por ese Español en Alemania. ¡qué emocionante cuando todos al final del partidazo se saludaban como compañeros!, bueno que me gustó.

    Y por último solo decir que Raul puede ser un espejo donde mirarse, aunque el equilibrio entre las cuatro C que decia mi venerado Seve, tambien se puede hacer solo con tres……si es que te llamas Raulita.

  • Martín
    6 años ago

    En Alemania han entendido eso del Raulismo. Eso es una despedida http://www.youtube.com/watch?v=sISNtbnw_S0
    ¿Cuándo se hará un homenaje en España a Raúl?

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