La última lección

22 diciembre 2009

Hay lecciones y profesores que nunca se olvidan. Se conservan en la memoria para siempre por la calidad de lo aprendido y el valor de lo aprehendido.

Probablemente es lo que le ocurrió a los alumnos de la Carnegie Mellon University, en Pittsburgh (Pensilvania) que asistieron, el 18 de septiembre de 2007, a una conferencia de Randy Pausch, experto en Realidad Virtual y profesor de Informática, de Interacción hombre-máquina y de Diseño en dicha institución.

A priori, la sesión consistía en un tradicional ejercicio oratorio titulado The last lecture (La última lección), en el que los ponentes deben recrear qué dirían si se enfrentaran a su última clase antes de morir, a modo de testamento intelectual a favor de sus alumnos.

El único matiz era que, en su caso, la situación era real. Un año antes le habían detectado un cáncer de páncreas, y a pesar del duro tratamiento al que fue sometido, el cáncer se había reproducido. Apenas le quedaban unos meses de vida.

El título de su disertación fue: “Alcanzar de verdad los sueños de infancia“:

En poco más de una hora, Randy Pausch repasó sus principales vivencias, con un sentido del humor encomiable y una entereza atroz. Transmitió palabras llenas de contenido y consejos aplicables a cualquier mortal. Y digo bien, mortal, porque si algo nos recuerda este discurso es que nuestra vida tiene un límite, pero también que nadie nos puede delimitar nunca la intensidad con la que vivimos.

La última lección es una clase magistral que versa acerca de cómo vivir la vida y que nos enseña a enfrentarnos a la propia muerte.

Es también un mensaje para el futuro, dedicado a su esposa Jai y a sus tres hijos, Dylan de 6 años, Logan de 3 y Chloe de 18 meses. La conferencia es como una cápsula del tiempo en la que Randy transmite unas enseñanzas que seguramente servirán, unos años más tarde, como educación para sus hijos de los elevados principios que rigieron la vida de su padre.

El texto de la conferencia se recogió en el libro The Last Lecture, escrito en colaboración con Jeff Zaslow. El libro, convertido en un auténtico best seller, se ha traducido a 32 idiomas. La edición en castellano lleva por título La última lección (Editorial Grijalbo).

Al final del libro, incluso, hay una invitación para crear una Cadena de Optimismo, y no dejar que termine la experiencia de “La última lección”: “Súmate a la oleada de optimismo que está inundando internet. Un vendaval de mensajes positivos que hará historia”.

Superar los muros

En estos tiempos difíciles en los que buscamos la comodidad frente al sacrificio, la inmediatez en la consecución de objetivos y difícilmente aceptamos el NO por respuesta, quiero resaltar un pasaje de la disertación, que hace mención a la superación de los obstáculos con los que nos vamos encontrando en la búsqueda para alcanzar nuestros sueños:
“Cuando un muro aparece en nuestro camino está por alguna razón. No es para detenernos sino para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto deseamos algo.”
Concluyó su intervención diciendo que “no se trata de cómo alcanzar los sueños, sino de cómo encauzar la vida”. Y que “si vives la vida de forma correcta, los sueños acaban viniendo a ti, se acaban cumpliendo”.

Tras escuchar varias veces las versiones completa y resumida de la conferencia, así como después de leer detenidamente el libro, tengo la impresión de haberme “transportado” virtualmente a aquel momento e incluso confieso que he intentado ponerme en el lugar de Randy Pausch para intentar comprender lo difícil que es enfrentarse a una situación así.

Randy Pausch falleció el 25 de julio de 2008, a los 47 años de edad. Quizás no pudo superar el último muro de su vida, pero dejó escritas en la pared unas enseñanzas de gran ayuda para muchas personas en todo el mundo.

3 comentarios

  • Ana Cipres
    9 años ago

    Estimado Javier:

    Yo siempre digo que en esta vida sólo “podemos seguir remando”, a alguna parte llegaremos ¿no? igual a un sitio diferente al que pretendias, pero igual resulta que es mucho mejor!

    Tendriamos que venir al mundo con un libro de instrucciones de como afrontar la vida, las cosas malas y las cosas buenas…es dificil entender que los muros que te encuentras sirven de algo..

    Permiteme que te diga, por mi experiencia, que las cosas dolorosas que puedan pasarte en la vida no sirven de nada..y cuantas menos sean, mejor.. con más alegria y optimismo afrontas el resto de ella…

    Así que te deseo pocos muros en tu vida, los justos para que valores lo que tienes a tu alrededor, lo importante, familia, amigos, amor, salud…Espero que nunca tengas que subir muros imposibles de escalar, que desesperen tu alma…

    Te deseo un camino sencillo,llano,sin piedras,con pastos verdes a su alrededor y por pedir..con vistas al mar!

    Feliz 2010 y un beso gordo!

    Ana

  • 9 años ago

    Estupendo post Javier. Muchas gracias.

    No se trata de lo altos que sean los muros. Se trata de lo listo y fuerte que seas. Puedes saltarlos, destruirlos, pasar por debajo de sus cimientos,… o simplemente rodearlos.

  • Teresa
    9 años ago

    Los muros,

    Durante mucho tiempo he querido derribarlos a cabezazos, poco a poco estoy aprendiento que también se pueden atravesar, sólo hay que tener paciencia para “ver” la grieta por donde colarte. Y otras veces es mejor rodearlos.

    Gracias Javier por tus comentarios.

    Te deseo lo mejor para el año que viene.

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