El mapa del tesoro

11 enero 2017

Una de las principales causas que determinan el fracaso de muchas empresas es carecer de un plan estratégico que fije una línea en el horizonte que se quiere alcanzar y defina los pasos a seguir para llegar hasta allí.

Más de la mitad de las empresas, la mayoría pymes, operan sin un plan y sin unos objetivos concretos. Tan solo se centran en el “aquí y ahora”, en el corto plazo. Vender más u obtener más beneficio que el año anterior, que el mes pasado o que el día previo son los espejos que reflejan la situación de la compañía y estimulan las decisiones que deben adoptarse. Si todo va bien, se continúa haciendo lo mismo, si empeora la situación se introducen cambios “para ir probando cosas nuevas y a ver qué pasa”.

El Plan Estratégico es un documento fundamental para las organizaciones, en el que los responsables de la empresa plasman la estrategia a seguir en un periodo de tiempo determinado, que habitualmente oscila entre 3 y 5 años.

La finalidad del Plan Estratégico es definir los objetivos y proponer las mejores acciones que deben llevarse a cabo para alcanzarlos.

Es un mapa que facilita la gestión de la organización, dado que indica el recorrido que debe seguirse, las políticas que deben guiar todas las decisiones de las personas implicadas y los mecanismos de control necesarios para evaluar el grado de cumplimiento de las actuaciones especificadas.

El Plan Estratégico aporta coherencia y transparencia a la gestión, permite diagnosticar la situación del entorno, del mercado y de su empresa, define las bases estratégicas sobre las que construirá sus decisiones en el futuro, identifica las ventajas competitivas de la empresa, propone herramientas para evaluar y controlar la correcta ejecución de sus planes de acción y expone el papel de cada componente de la empresa dentro del proyecto empresarial.

En la confección del Plan Estratégico intervienen todo el equipo directivo de la empresa, así como diferentes profesionales externos, tanto independientes como firmas de consultoría o gabinetes de investigación de mercados.

También se puede nombrar un Comité de estrategia compuesto por los directivos y profesionales más comprometidos e interesados en participar en la elaboración del plan.

La coordinación de todo el proyecto debe ser asumida por la Dirección General de la empresa o por el Director de Estrategia, quienes puede contar con el apoyo de algún experto en la materia que pueda implementar algún modelo de trabajo probado con éxito en otras organizaciones.

Aunque el plan se realiza cada 3 ó 5 años, debe revisarse anualmente, dado que los cambios que se hayan producido en la empresa, en el sector, en el mercado o en el entorno o el grado de la consecución de los objetivos, van a exigir unos ajustes al alza o a la baja, que van a transformar la planificación inicial.

El seguimiento de los indicadores expuestos en el Plan Estratégico debe realizarse continuamente, dado que revelan si se están consiguiendo los objetivos o si se están produciendo desviaciones que exigen actuaciones inmediatas.

El proceso de reflexión estratégica que desemboca en la redacción del Plan Estratégico se puede representar de la siguiente forma:

La elaboración del documento definitivo se divide en dos partes. La primera corresponde al análisis de la situación del entorno, el sector, el mercado y la propia empresa. La segunda en la Planificación estratégica. Si la empresa realiza regularmente auditorias estratégicas obtiene las conclusiones necesarias para acometer la segunda parte directamente.

La estructura de un Plan Estratégico es la siguiente:

PARTE I: ANÁLISIS DE SITUACIÓN

  • Análisis del entorno (internacional, nacional y de la zona de actuación)
  • Análisis del sector y de la competencia
    • Estructura del sector
    • Cadena de suministro
    • Análisis de los principales actores sectoriales
    • Análisis de los principales competidores (DAFO individual)
  • Análisis del mercado (perfil del comprador, mercado potencial…)
  • Análisis interno de la empresa (datos generales de la empresa, organización y gestión estratégica, gestión operativa…)
  • Diagnóstico, conclusiones y tendencias

PARTE II: PLAN ESTRATÉGICO

  • Introducción
    • Qué sabe hacer la empresa vs. qué puede hacer
    • Expectativas de los stakeholders.
  • Marco estratégico
    • Visión
    • Misión
    • Políticas de empresa
    • Factores Clave de Éxito o Fuentes de Creación de Valor
    • Principios básicos de la Cultura empresarial (estándares de rendimiento y responsabilidad, trabajo en equipo y comunicación, responsabilidad social de la empresa, valores, creencias y normas)
  • Metas estratégicas
    • Públicos – objetivo. Definir los mercados y los segmentos a los que se dirige la empresa
    • Definición de productos y servicios
    • Objetivos y metas estratégicas (cuantitativos y cualitativos)
    • Estrategias a seguir (alineadas con los objetivos)
  • Planes de acción o planes operativos
    • Plan de Compras
    • Plan de Producción
    • Plan de Logística
    • Plan Económico-financiero
    • Plan de Sistemas de Información
    • Plan de Marketing
    • Plan Comercial
    • Plan de Formación
  • Presupuestos
    • Recursos que se precisan y resultados esperados (recursos materiales, tecnología, recursos humanos y recursos financieros)
    • Presupuestos
    • Evaluación del impacto económico del Plan
  • Adaptaciones organizativas necesarias (en la estructura organizativa, en los sistemas de gestión, adecuación de recursos, consideración de la incidencia de los agentes del entorno, distribución del posible nivel de actividad en los próximos 3 ó 5 años…)
  • Seguimiento y control
    • Definir indicadores de gestión
    • Cuadro de Mando Integral
    • Revisión y optimización de la estrategia
  • Plan de contingencias

La dirección estratégica es un proceso vivo y abierto dentro de las organizaciones, que exige a quienes asumen esa responsabilidad, realizar una reflexión continuada y tener la capacidad de poner todo en cuestión para eliminar barreras y prejuicios que limiten proyectar a futuro las actuaciones que deben acometerse.

Crear equipos de trabajo motivados, proporcionar el ambiente idóneo para la reflexión, involucrar a los profesionales más capacitados y comprometidos son algunas recomendaciones que influirán positivamente en los retos que se plasmen en el documento escrito.

Finalmente, la implementación del plan depende en gran medida de la forma en la que se comunique a cada persona su cometido y del seguimiento de los objetivos propuestos.

El plan estratégico es una guía para todos los integrantes que muestra los pasos que deben seguirse para alcanzar un tesoro que tiene la forma de unos objetivos previamente definidos, tanto en forma cualitativa como cuantitativa. Sin plan es difícil alcanzar dichos objetivos.

Sin mapa no hay tesoro.

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