Método anticrisis para PYMES

17 abril 2008

En los últimos días crece la sensación de pesimismo entre los consumidores y los empresarios.

A ello contribuyen varios factores, como la subida constante de los precios, la presión hipotecaria instalada en muchos hogares por el aumento de los tipos de interés, las revisiones a la baja de la previsión de crecimiento de la economía española, el incremento de la tasa de desempleo o la influencia negativa de los medios de comunicación que, en algunos casos, enfatizan con cierto tono de dramatismo las caídas en ventas que se están produciendo en algunos sectores.

Son algunos elementos que enmarcan la llegada de una crisis y que provocan, además, un efecto negativo sobre los agentes encargados de adoptar medidas coherentes y eficaces para superarla.

En consecuencia, la confianza del consumidor se resiente, frenando la rueda del consumo, con lo que se agudiza todavía más el impacto de la “posible” crisis.

El tejido empresarial español

El tejido empresarial español está compuesto fundamentalmente por PYMES (pequeñas y medianas empresas). Según el Directorio Central de Empresas elaborado por el INE, en España hay censadas más de 3 millones de empresas, de las que más del 99% son pequeñas y medianas empresas (entre 0 y 249 asalariados). La mayoría de las PYMES ejercen la actividad en el sector de los servicios y se dedican principalmente a las actividades inmobiliarias, a la hostelería y al comercio al detall.

Por tanto, una recesión o una contracción del mercado provocan graves consecuencias sobre el pequeño comercio, como descenso de ventas, reducción de márgenes, cierre de negocios, desempleo,…

El método anticrisis

No existen recetas milagrosas que eviten los efectos de una crisis, pero sí que es posible implantar un método que ayude a las PYMES a minimizar su impacto en cualquiera de las fases recesivas que atraviesan los ciclos económicos.

El método tiene como objetivo ayudar a prevenir, combatir y superar cualquier situación de crisis y consta de 3 etapas:

1. PREVENCIÓN: Antes de percibir síntomas de recesión, la empresa debe practicar unos hábitos saludables, es decir, desarrollar una gestión óptima en todas sus áreas de actividad:

  • Selección del surtido de productos y/o servicios combinando:
    • referencias de elevada demanda y rotación, que aportan volumen de negocio
    • productos de margen, que incrementan la rentabilidad
    • familias de producto estacionales, que proporcionan atractivos picos de venta en las diferentes épocas del año
    • novedades, que permiten llamar la atención y captar clientes interesados en ser los primeros usuarios o consumidores de las innovaciones.
    • artículos estratégicos para atraer nuevos segmentos de consumidores.
  • Cuidar la estética del negocio:
    • Apariencia exterior e interior
    • Exposición del surtido de productos y/o servicios
    • Mobiliario
    • Decoración
    • Ambientación
    • Comunicación
  • Vigilar permanentemente los costes de comercialización, administrativos, financieros y productivos, si se trata de una empresa orientada a la fabricación.
  • Administrar con coherencia
  • Motivar y formar al personal de forma continuada.
  • Convertir la fidelización del cliente en una política prioritaria de la empresa
  • Innovar y renovarse continuamente.

2. TRATAMIENTO: Cuando comienzan a sentirse los primeros síntomas de la crisis hay que llevar a cabo un conjunto de medidas de choque para evitar el “contagio”.
Dichas medidas son:

  • Reducir costes fijos e ineficiencias en los procesos internos
  • Reducir el inventario para ajustarlo a la demanda y mantener el nivel de rotaciones sin perder calidad en el servicio.
  • Controlar los riesgos. Si se quiere superar una crisis hay que pensar que otros no la superarán. Hay que evitar ser una víctima colateral de la mala gestión de algún cliente.
  • Modernizar el negocio y realizar las mejoras internas y externas necesarias para hacerlo más competitivo, aún en tiempos difíciles.
  • Ser creativo e invertir en potenciar la imagen de marca. Durante las crisis, muchas empresas dejan de invertir en publicidad. Sin embargo, es un buen momento para diferenciarse de la competencia y comunicar permanentemente novedades de la empresa, iniciativas, ofertas y promociones especiales, descuentos. Con una baja inversión se puede conseguir una mayor notoriedad que en periodos de bonanza, caracterizados por la saturación de la oferta.
  • Ampliar mercado. Tomando como referencia lo que se sabe hacer bien hay que llegar a nuevos segmentos de clientes y a nuevas zonas. Hay que mantener la cuota de mercado a pesar de que éste se contraiga. Los clientes hay que buscarlos principalmente en la competencia.
  • Las recesiones suelen conllevar concentraciones de empresas y reestructuraciones sectoriales. Hay que estar preparado para cooperar con otras empresas afines, del mismo sector o de otros sectores distintos, con los que se puedan encontrar sinergias que refuercen la posición en el mercado.

3. INTERVENCIÓN: En el caso de que el virus de la crisis sea muy feroz e invada la salud del negocio, bien por pérdida acuciante de ventas, clientes o rentabilidad, conviene realizar una profunda reflexión para tomar decisiones drásticas:

  • Si la situación afecta a alguna de las áreas o secciones del negocio conviene “coger el bisturí y cortar por lo sano”. Es decir, realizar cambios profundos y duraderos que atajen el problema concreto.
  • Si la situación afecta a toda la empresa, pero tiene visos de remitir, es un buen momento para reorientar el negocio y prepararlo para cuando el ciclo económico inicie su fase de recuperación.
  • Si la situación afecta a toda la empresa y no tiene marcha atrás, hay que replantearse el cierre del negocio o la diversificación hacia otro negocio distinto en el que existan oportunidades de mercado.

Ante todo mucha calma

En los negocios, como en la vida, los momentos de crisis encumbran a las personas (y a las empresas) más capaces y serenas. Por eso, es recomendable actuar con naturalidad y transmitir confianza a proveedores, clientes e, incluso, a los propios empleados.

Al fin y al cabo, las crisis son tan sólo una fase dentro de un ciclo económico más amplio en el que se alternan periodos de caída (crisis, recesión y depresión) y de subida (recuperación y auge).

Con el tiempo los agentes del mercado reactivarán el crecimiento económico, se incrementará la inversión, la producción, el empleo y, en consecuencia las ventas. Y la rueda de la economía seguirá su curso dejando atrás otro momento para olvidar y a todos aquellos que no supieron hacer frente a la situación.

Siendo positivos, nunca hay que dejar de imaginar en qué posición se desea estar cuando se remonte la crisis… y por supuesto, hay que trabajar mucho para conseguirlo, ya que, sin duda, ese es el mejor método anticrisis para las pequeñas y medianas empresas.

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