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Empieza un nuevo curso.

Para los más pequeños de la casa significa enfrentarse a su primer drama vital. Para los más mayores la oportunidad de volver a reencontrarse con los colegas y rememorar las aventuras estivales mientras, con cierto cosquilleo en el estómago, hacen sus cábalas para acertar el cuadro de profesores que harán su vida más complicada durante los próximos meses.

Lloros, ilusiones, historias, intriga y muchas expectativas inundan de nuevo los patios de colegios e institutos durante estos primeros días de septiembre, mes que marca el inicio de la aventura educativa para alumnos, profesores y familias.

La educación es un derecho fundamental que se recoge en el artículo 27 de la Constitución Española, en el que expresiones como derecho a la educación, libertad de enseñanza, pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales, enseñanza básica obligatoria y gratuita, refuerzan el valor que tiene educar para vertebrar una sociedad a través de cada uno de sus individuos. La educación es uno de los pilares básicos de una sociedad.

La educación es el mejor legado que puede obtener una persona. El bienestar individual y colectivo están estrechamente relacionados con la acción educativa, ya que favorece la comprensión de su propia realidad, edifica su personalidad, contribuye a desarrollar sus capacidades, y en consecuencia, conforma su propia identidad.

Etimológicamente la palabra educación proviene del latín educare, que significa dirigir o encaminar. Esta palabra está estrechamente relacionada con otras expresiones del latín, ducere, cuyo significado es guiar o conducir, y de docere, que significa, enseñar, y que es el origen de la expresión docencia.

La palabra docente designa a quien ejerce la enseñanza, aunque intrínsecamente, se asocia a otros cometidos que dan altura a la noble función de educar a otras personas, especialmente cuando se trata de niños y jóvenes. El docente guía, enseña el camino, lo crea si es necesario, anticipa el futuro de los alumnos y proyecta el plan que les llevará hasta allí, se obliga a actualizarse permanentemente, se auto motiva con su misión aunque tenga que ejercer en el peor de los entornos y con los medios más rudimentarios, se compromete a colaborar con los padres, principales responsables de la educación, en beneficio de sus hijos, busca en el interior de sus educandos para ayudarles a conducir hacia fuera (ex – ducere) todos sus talentos. Todos esto es lo que, en suma, hará que niños y jóvenes puedan realizarse y alcanzar la tan ansiada felicidad.

Qué valioso es para una comunidad tener buenos docentes. Y aun con todo, desde muchos ámbitos de nuestra sociedad se está infravalorando, e incluso, denostando el noble cometido del maestro. La consecuencia más directa es que, al final, recogeremos lo que durante años venimos sembrando.

La figura desafiante de los indocentes se erige con fuerza en un entorno cada vez más hostil para la educación comprometida y de calidad. La falta de profesionalidad e implicación, la desidia, los intereses económicos y políticos o el papel ultra protector de muchos progenitores respecto a sus hijos, son solo algunos de los numerosos factores que amenazan con convertir la enseñanza en una máquina de crear lo que yo lamo “zombies titulados”, es decir, individuos con valores muertos (o no cultivados) que son resucitados o adiestrados por “hechiceros indocentes” para que sirvan sus intereses, a modo de esclavos, mientras contagian al resto de sus congéneres.

Esta idea, aunque parece apocalíptica, se torna muy real cuando se analizan el comportamiento hedonista y los intereses materialistas de una parte de la sociedad que va ejerciendo una creciente y peligrosa influencia sobre las siguientes generaciones. En algunos programas telebasura, por ejemplo, tenemos un escaparate atroz de estos seres instruidos para vagar por la vida a cambio de vender sus miserias.

¿Quiénes son los indocentes?

Pero quienes son estos seres que han convertido la educación y la enseñanza en un pozo de miserias para muchas personas.

A los indocentes podemos encontrarlos disfrazados de:

  • Algunas de sus características que les distinguen de los auténticos son:
    • La llamada del trabajo y no la de la vocación es la que les hizo dedicar su tiempo a encerrarse en aulas con seres incómodos. La falta de motivación y compromiso es descarada en estos casos. La propiedad de una plaza en la función pública en algunos trabajadores del sector agrava esta realidad, pues se sienten en posesión de la verdad, la autoridad… y la plaza.
    • Demuestran escasa psicología con sus discípulos, estandarizando el trato distante con sus alumnos, sin distinguir cuáles pueden ser sus necesidades, problemas o métodos más adecuados para despertar su motivación y curiosidad por las materias. Además, no saben gestionar emociones ni expectativas, tanto de alumnos como de padres, con quienes nunca llegan a empatizar.
    • Ignoran las reglas sociológicas al no saber hacer crecer a la clase como grupo, identificando y potenciando todo el talento colectivo que atesoran. En ocasiones, el enfrentamiento y pugnas internas entre diversos miembros del claustro de profesores enrarece el ambiente e intensifica el clima de descoordinación, perjudicando a los destinatarios de su trabajo.
    • Son llaneros solitarios, que no hacen equipo con padres ni con otros profesores. Desde su atalaya observan al resto de la comunidad educativa con superioridad, desprecio y arrogancia.
    • Enfatizan lo negativo, diferenciando entre alumnos buenos y malos, marginando a éstos últimos y renunciando a buscar las causas que les lleva a colocarles esa deleznable etiqueta.
    • Son ineficaces e ineficientes. Su incapacidad para transmitir conocimientos (a veces por propio desconocimiento de la materia) provocan que el alumno esté perdido durante todo el curso y tenga la necesidad de complementar las supuestas clases con profesores particulares, ocasionando un gasto adicional a muchas familias, algunas de las cuales tienen serias dificultades económicas.
  • El mundo del libro impreso también tiene su parte de culpa, a pesar de contribuir con su misión a la difusión de la cultura y la enseñanza de todas las materias. Sus pecados son:
    • El negocio antes que la misión. Las necesidades empresariales se anteponen a la misión de editar, publicar y comercializar textos de calidad, impresos y en otros soportes tecnológicos, con el objetivo de socializar la cultura en las diferentes áreas del conocimiento y fomentar la educación crítica, creativa y responsable en la sociedad.
    • Coste elevado de los libros. La clientela cautiva asume un gasto muy elevado cada comienzo de curso, aunque, en este sentido, la culpa está repartida entre agentes institucionales, profesorado y editoriales. No se si de forma coordinada y/o intencionada o son simplemente casualidad algunas situaciones que se producen, como:
      • que cada año se actualicen libros de materias que, en realidad, no evolucionan en muchos años (por ejemplo: Religión, Matemáticas, Inglés…). Esta renovación permanente dificulta que los alumnos puedan heredar libros de texto de sus hermanos mayores e inhabilitan los bancos de intercambio de libros impulsados por las asociaciones de padres de los colegios.
      • que haya que comprar obligatoriamente libros que luego no se utilizan en todo el curso. Imagino que el profesor ya lo sabe de antemano. Entonces, ¿por qué lo pone en la lista? o ¿por qué el colegio exige que se compre?
      • cuando la Administración aplica políticas de gratuidad o subvención de libros, se editan cuadernillos de trabajo del alumno que deben comprarse obligatoriamente y que, casualmente, suponen a los padres un gasto similar al que venían soportando cuando no se aplicaban dichas políticas. Hecha la ley… se cobra de dos lados.
    • Transformación digi… ¿qué? En plena era de la comunicación y la tecnología y con una profunda preocupación por la protección del medio ambiente todos los agentes que participan en la cadena de suministro del sector editorial siguen manteniendo comportamientos de hace cuarenta años, produciendo y distribuyendo cada vez más libros, más papel, más árboles. Existen medios audiovisuales, dispositivos informáticos y técnicas docentes que reducen el impacto de la enseñanza sobre el medio ambiente y potencial el aprendizaje… ¿a quién le interesa seguir haciendo siempre lo mismo?¿ A los de siempre? La transformación digital de la educación es la solución.
  • Sistema educativo: Además de educadores y educandos, el sistema educativo español incluye otros agentes y autoridades que son directamente responsables de promover y garantizar una educación de calidad que alcance a todos. Son los legisladores, centros docentes, equipos directivos e inspectores educativos.  Aunque conocen el valor de su misión institucional y realizan su cometido profesionalmente, se ven sometidos, en muchas ocasiones, a los caprichos e intereses de terceros, lo que propicia que algunas piezas del sistema se adulteren e incluso, lleguen a corromperse. Simplemente algunos ejemplos para ilustrar esta denuncia:
    • Falta de acuerdo Gobierno y oposición para diseñar conjuntamente y aprobar una LEY o PACTO por la educación. Es incomprensible e inadmisible que en tantos años democracia la educación se vea afectada por los intereses políticos de los gobiernos de turno, tanto a nivel nacional como autonómico. Es tal el poder de adoctrinamiento de la enseñanza, que no de la educación, que la mayoría de los gobiernos quieren interferir para incrustar sus doctrinas en forma de materias escolares.
    • Reinos de Taifas. Las 17 autonomías españolas representan 17 sistemas educativos. Cada una, en su medida, exigen adaptar todo a sus intereses, fragmentando todo el potencial del sistema educativo y reduciéndolo a aspectos muy locales, generalmente. El resultado son alumnos expertos en su tierra, que a la postre corren el riesgo de convertirse en nacionalistas entusiastas. Suerte que muchos de ellos salen de sus fronteras regionales para ver el mundo y aprender a través de la convivencia con personas de otros lugares.
    • Infantilización del alumnado. Lejos de promover la madurez, el emprendimiento y la emancipación entre el alumnado, el sistema educativo, con los padres a la cabeza, se ha empeñado en tratar a los alumnos como si fueran niños. Exceso de protección, facilidades para aprobar, programas sin ningún tipo de evaluación de capacidades y aprovechamiento, e incluso, titulaciones que se obtienen con alguna asignatura suspensa dejan de manifiesto que se está bajando el listón de la superación y el esfuerzo personal. El “todo para ya y más fácil” se está imponiendo en la sociedad. Así, ¿quien se va a enfrentar a los retos más difíciles para alcanzar sus sueños? El despertar de la vida real será muy duro para muchos.

Un nuevo enfoque

Me pregunto por qué ocurre esto. La respuesta es clara y vehemente. Porque el alumno no está en el centro de estrategia educativa.

Son tantos los intereses de algunos de los jugadores del sector que el alumno se ha convertido en un mercado, del que hay que obtener el máximo beneficio y rentabilidad. Y esto es muy grave.

La educación es un medio para alcanzar un fin, individual y colectivo. Generalmente se asocia a la capacidad de encontrar trabajo o dedicarse a realizar la función profesional deseada. Pero también es el vehículo para hacer aflorar generaciones de personas con conocimientos prácticos, competencias reales, capacidad crítica, creativas, habituadas a relacionarse interpersonalmente, trabajando en equipo, sabiendo sacrificarse por uno mismo y por su entorno, estableciendo metas individuales y colectivas, además de mejorar continuamente como personas y seres sociales.

El sistema educativo tiene que ser, obligatoriamente, coherente. Para ello, debe nacer del consenso de todas las partes implicadas y debe adquirir un valor auténtico para todo el conjunto de la sociedad. Si queremos tener los mejores alumnos, necesitamos contar con los mejores profesores, los pedagogos más innovadores, los centros educativos más preparados, la Universidad más avanzada, los gobernantes más generosos y con mayor apertura mental. Además, tenemos que estimular en los alumnos el pensamiento racional y creativo simultáneamente, transmitir el gusto por el conocimiento, enseñar a trabajar en el aula sin papel a través de las nuevas tecnologías, implementar sistemas de evaluación personalizados que tengan el cuenta el perfil de cada alumno y su potencial talento, educar en el respeto y la igualdad, enseñar a tomar decisiones y animar a investigar lo desconocido, sin miedo, con anhelo de curiosidad.

Los efectos positivos se vislumbrarán en las futuras promociones de alumnos y se trasladarán progresivamente a los puestos de trabajo (cuando trabajen), a las familias y grupos de amigos (cuando se relaciones entre sí), a las instituciones (cuando se dediquen a la política), a las relaciones con otros pueblos (cuando se desplacen por el mundo). El sistema, por fin, desarrollará personas, unas con más éxito en el logro de sus objetivos y otras con menos, pero todas con mayor capacidad para ser libres, fijarse retos y ser más felices.

En una sociedad global, tecnológica, interconectada y multicultural no tiene sentido seguir haciendo prácticamente los mismo generación tras generación. Ha llegado el momento de sentarse y que nuestros dirigentes alumbren un Plan Estratégico para nuestro país, en el que identifiquemos cuales deben de ser nuestras fortalezas para tener una ventaja competitiva en el entorno internacional, concretar cuales son nuestros objetivos y a qué vamos a dedicar toda nuestra capacidad productiva como nación. De ahí nacerán las demandas de empleo, perfil de puestos de trabajo que necesitan cubrirse, el mapa productivo español para potenciar toda nuestra geográfica nacional y a todos nuestros habitantes. De ahí surgirán los planes de estudios que deben cursarse en nuestro país para dar respuesta a los objetivos que nos hayamos propuesto, y el número de plazas que deben habilitarse para cada plan de estudios.

Pero claro, si todo esto cambiara, algunos mal llamados políticos y otras esferas institucionales no tendrían armas de manipulación de la sociedad, algunas editoriales no ganarían dinero año tras año reeditando los mismos libros con diferente apariencia, algunos profesores verían peligrar su puesto de trabajo por no saber adaptarse a una educación más vocacional, comprometida y exigente y muchos padres descubrirían que los principales responsables de las educación de sus hijos son ellos mismos, así como de exigir que cada vez haya menos “indocentes” comprometiendo (y jodiendo) el futuro de sus hijos.

El objetivo de este post no es atacar a nadie, sino denunciar a aquellos que menoscaban el trabajo comprometido y decidido en materia de educación de políticos, directivos, editores, inspectores, maestros, educadores y padres que no quieren ser cómplices de mantener en pie un sistema educativo viciado que aletarga a nuestra sociedad y amenaza el futuro de nuestros descendientes.

Aunque algunos se preguntarán, ¿por qué preocuparse por la educación de nuestros niños y jóvenes?

Si tú, lector, te haces esa pregunta, entonces tú también eres uno de ellos…

…¡¡¡Eres un indocente!!!

 “Desde la primera infancia, nos enseñan lo que nos dicen las autoridades, los padres, la mayoría, el cura… Primero a creer, y luego a razonar sobre lo que hemos creído. No; la libertad de pensamiento es justo al revés, es primero a razonar y luego creer en lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos. Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor”.

Esta cita del escritor y economista José Luis Sampedro alerta de la facilidad que tiene nuestra sociedad para condicionar el pensamiento de unos seres que nos creemos libres, pero que, en muchas ocasiones, actuamos y decidimos bajo los efectos de intereses ajenos, en ocasiones políticos, otras veces, sociales y, casi siempre, económicos.

Esta es una reflexión que comparto habitualmente con mis hijos y con mis alumnos, a quienes animo a utilizar siempre el sentido crítico, expresando todas las dudas y objeciones que se les presenten para configurar una opinión ante un hecho determinado.

Para pensar y decidir libremente debemos educar la capacidad de aislar todos los elementos contaminantes que, subconscientemente, condicionan el pensamiento y la capacidad de decisión ante cualquier situación que se produce en el día a día. La posición de políticos, medios de comunicación o cualquier otro líder de opinión relevante favorece que paulatinamente la sociedad vaya tomando una posición ante dicha situación sin no siquiera realizar ningún análisis propio para elegir una posición propia y coherente con los valores de cada persona.

El mundo empresarial no es ajeno a esta manipulación encubierta. Muchos profesionales creen estar tomando libremente sus decisiones, pero en realidad, están influenciados por muchos factores que se activan a su alrededor.

El profesor y experto en administración de empresas, Jerry B. Harvey, en 1988 reflejó esta circunstancia en su libro “La Paradoja de Abilene y otras reflexiones sobre gestión”  una metáfora que explica el fenómeno de la toma de decisiones condicionada por el entorno.

Una calurosa tarde en Coleman (Texas), una familia, compuesta por un matrimonio y los padres de la esposa, estaba jugando al dominó cómodamente a la sombra del porche de su vivienda.

En un momento dado, el suegro propuso realizar un viaje a Abilene, una ciudad del estado de Texas situada a 80 km:

  • La mujer respondió: “suena como una gran idea”, pese a tener reservas porque intuía que el viaje sería caluroso y largo. Pensó que sus preferencias no serían afines a las del resto del grupo y decidió callarlas.
  • Su marido dijo: “A mí me parece bien. Sólo espero que tu madre tenga ganas de ir”.

La suegra después expresó: “¡Por supuesto que quiero ir. Hace mucho que no voy a Abilene!”.?

En vista de que nadie se opuso a la idea del suegro, todos se pusieron en camino a Abilene. El viaje se hizo caluroso, polvoriento y muy largo.

Cuando llegaron fueron a una cafetería, aunque no tuvieron mucha suerte con la comida que eligieron, ya que no les gustó. Después de cuatro horas volvieron agotados.

Ya en casa, uno de ellos, con mala intención, dijo: “Fue un gran viaje, ¿no?”.

  • La suegra respondió que ella hubiera preferido quedarse en casa, pero decidió seguirles sólo porque los otros tres estaban muy entusiasmados.
  • El marido respondió: “No me sorprende. Sólo fui para satisfaceros”.
  • La mujer dijo: “Sólo fui para que os sintierais felices. Tendría que estar loca para desear salir de casa con el calor que hace”.
  • El suegro después explicó que lo había sugerido únicamente porque le pareció que los demás podrían estar aburridos.

El grupo se quedó perplejo por haber decidido hacer juntos un viaje que ninguno de ellos quería hacer. Todos hubieran preferido estar sentados cómodamente, pero no lo admitieron cuando todavía tenían tiempo para disfrutar de la tarde.

La toma de decisiones en grupo implica la participación de varias personas que han de tomar decisiones de forma colectiva para alcanzar una solución en común para resolver un problema.

Las decisiones se toman en grupo cuando los problemas son demasiado grandes para tomar una decisión individual o porque involucra a varias de las áreas funcionales de la empresa

Generalmente, un proceso de toma de decisiones en el que participan varios individuos o expertos, cada uno de ellos aportando sus propios conocimientos, experiencia y creatividad, proporcionará una decisión de mayor calidad que aquella aportada por un único experto o decisor.

Pero también, el proceso va a encontrarse con divergencia de opiniones, distintas expectativas y metas en cada uno de los miembros, propuestas más audaces que creen obviar el riesgo por la protección del grupo, elevado consumo de tiempo en deliberaciones y personas que tratan de imponer su opinión sobre el resto.

Una decisión de grupo tiene que ser una decisión única. Por ello, la confrontación entre los objetivos de los diversos participantes hace que surjan las siguientes figuras:


El grupo debe saber resolver el conflicto a través de la negociación para poder tomar una decisión acertada que sea asumida por todos los miembros.

La paradoja de Abilene se da cuando los límites de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una forma que es opuesta a sus deseos individuales. El fenómeno ocurre cuando un grupo continúa con actividades desacertadas que ningún miembro de tal grupo quiere, porque ningún miembro está dispuesto a expresar objeciones.

Las teorías de la psicología cognitiva social sugieren que la especie humana suele sentirse desanimada para actuar en contra de la tendencia del resto del grupo. Existen ciertos frenos sociales que impiden a los individuos expresar abiertamente sus sentimientos o seguir sus inclinaciones. Los efectos son siempre devastadores, pues generan frustración, enfado e insatisfacción.


La anécdota, que sirve para ilustrar procesos erróneos de toma de decisiones, tanto en el ámbito personal como empresarial, es una forma de pensamiento de grupo, un fenómeno que ocurre cuando los individuos del grupo se orientan tanto a buscar la aprobación, que la norma del consenso vence a la evaluación realista de diferentes alternativas de actuación.

En esta situación, los puntos de vista diferentes se convierten en minoritarios o impopulares como resultado de las presiones de grupo.

Una técnica para prevenir este tipo de pensamiento gregario que conduce a una toma de decisiones poco satisfactorias es preguntarse: ¿Estamos yendo a Abilene?. De este modo se puede determinar si la decisión colectiva es legítimamente adoptada por los miembros del grupo o si es, solamente, el resultado influenciado por el pensamiento grupal.

En resumen, aun a riesgo de ser el único ser del universo que piense y actúe de forma diferente a los demás, tenemos que aprender a expresar nuestros deseos y opiniones sin miedo y tomar decisiones con asertividad.

¿Quien no ha tenido alguna vez el sueño de montar su propio negocio?

Todo el mundo puede imaginar cómo sería su empresa ideal. Lo complicado, generalmente, es hacer despegar las ideas y llevarlas a la práctica. La falta de recursos, en ocasiones, unida a la falta de coraje, entierran miles de proyectos empresariales que nunca verán la luz.

Con la vocación de hacer que esos proyectos despeguen con fuerza ha nacido T-ZIR (Torrevillage Zaragoza’s Innovation in Retail Center), un centro de investigación en temas relacionados con el retail que aspira a crear un ecosistema orientado a dar respuesta a los retos actuales y futuros del comercio a través de la innovación y del emprendimiento.

Entre los socios fundadores de esta iniciativa destacan Telefónica, Intel Corporation o Microsoft.

El Crowdworking La Estación (antigua estación de Utrillas de Zaragoza) es donde se única la sede de este centro de innovación abierta y de investigación colaborativa. Existen varios espacios similares impulsados por Telefónica en diferentes lugares, nacionales e internacionales, cuya misión es convertirse en hubs o centros de innovación en el que las start-up puedan hacer crecer su negocio digital de la mano de expertos del ecosistema de la red de emprendimiento Open Future impulsada por Telefónica, como Wayra, Talentum, Think Big o Amérigo, entre otros.

Una de sus primeras actuaciones ha sido la activación de una plataforma digital que favorece la conexión de las start-up de cualquier parte del mundo para presentar sus proyectos, así como la creación de la primera aceleradora de retail de Europa, que será el primer proyecto de innovación del T-ZIR.

Los objetivos del proyecto son los siguientes:

  • Atraer y retener talento innovador aplicable al sector retail, para crear un ecosistema referente en Europa donde se desarrollen nuevas experiencias de compra.
  • Apoyar a los emprendedores, motivarlos y dirigirlos para que sus ideas y proyectos se plasmen en un piloto que permita testear su adaptación al mercado.
  • Acelerar el desarrollo de las start-up, mejorando su proyección, crecimiento y escalabilidad.
  • Crear valor en torno a un sector de actuación enmarcado en una red comercial real que va a ir creciendo hasta alcanzar una posición referencial en Europa gracias a la innovación en el retail.

Para ello, se han definido cuatro grandes retos:

  • Reto 1. Nuevos servicios para el comercio integrados en modelo de plataforma. Engloba proyectos capaces de ofrecer nuevos servicios para el sector retail, o que posibiliten nuevos modelos de relación para sus distintos players (aplicaciones de gamificación, programas de fidelización o marketplaces de servicios, etc.).
  • Reto 2. Mejora de la experiencia de compra. Fórmulas innovadoras para la parte sensorial, emocional o social del cliente durante el proceso de compra que mejoren la experiencia de usuario (pop up stores, espacios innovadores, smart commerce, personalizaciones, realidad virtual, etc.).
  • Reto 3. Customer insights: conocer mejor al cliente. Soluciones que permitan entender mejor al cliente y anticipar sus necesidades, actuar en tiempo real y de forma personalizada (Big Data, NFC, neuromarketing, análisis predictivo, etc.).
  • Reto 4. Hibridación del mundo físico y digital a lo largo de la cadena de valor del sector. Programas transformadores que posibiliten la convivencia del modelo tradicional físico con el reto de la digitalización del sector, aportando eficiencia en todos los procesos de la cadena de valor: interacción con el cliente, cadena de suministro, logística, gestión del stock y servicio post-venta (Internet of Things, sistemas de optimización de envío, mobile commerce, etc.).

Metodología de aceleración

La aceleradora del retail cuenta con una metodología propia, regida por principios de co-creación, enfoque al usuario, agilidad de procesos y escalado; que además, persigue la realización de un piloto en un escenario real.

El Programa tendrá una duración de 6 meses, a lo largo de los cuales se celebrarán:

  • Sesiones individuales con un mentor experto en innovación para consolidar el modelo de negocio y su escalabilidad. Estas sesiones se centran en contenidos orientados a trabajar en las diferentes etapas de la cadena de valor (research, design thinking aplicado al testing, mínimo producto viable, marketing y ventas, escalado y piloto). Al final se realizará un plan de piloto que presentarán en el Demo Day.
  • Talleres grupales para trabajar de forma práctica las diferentes fases de la metodología. Mediante aplicación de herramientas de innovación se trabajará conjuntamente en el proceso de ideación, favoreciendo la aparición de sinergias. Estos contenidos formativos se complementarán con actividades como pitch & beers, open sesions, demos y charlas inspiradoras; donde de involucrará a miembros de la red de comercios T-ZIR, embajadores, partners u otras personalidades inspiradoras que puedan exponer su visión y conocimientos.
  • Actividades 1 to 1 con la Red de comercios T-ZIR. La red de comercios T-ZIR es un valioso recurso para los participantes. Mediante la participación activa de estos miembros se creará una bolsa de servicios que permitirá que los comerciantes se involucren en los diferentes proyectos con los que pudieran tener afinidad. De este modo se fortalece el networking entre la red de comercios y las start-ups.

A través de este programa se ofrece a los emprendedores formación a lo largo del proceso de aceleración, networking con diferentes agentes de la cadena de valor del retail, partnership para lanzar y escalar el proyecto innovador y un piloto en un escenario real, que incluye subvenciones y acompañamiento para desarrollar prototipos y testear su solución en un banco de pruebas real.

Si tienes un sueño, quizás ha llegado el momento de hacerlo realidad. Innova y emprende para impulsar el retail del futuro.

Hace unos días leí una historia que me hizo reflexionar profundamente acerca de las decisiones que tomamos en momentos cruciales que determinan la vida de las personas.

Un maestro y su discípulo viajaban visitando diferentes lugares y conociendo personas que se traducían en nuevas experiencias de aprendizaje para el joven aprendiz.
En cierta ocasión llegaron a un lugar de apariencia muy pobre en el que vivía una familia compuesta por un matrimonio con sus cuatro hijos y la abuela materna. Todos ellos vestían con ropas rasgadas, viejas y sucias. Era un espacio hecho de madera y cartones, de apenas 10 metros cuadrados, en los que se acumulaba la mugre y la desidia.

La familia vivía en la miseria. Se alimentaban de la leche que les proporcionaba una vieja vaca de su propiedad. La leche sobrante la vendían o la cambiaban por otros alimentos en el pueblo más próximo. Y de este modo, conseguían sobrevivir.

Cuando se quedaron solos, el maestro le dijo a su discípulo que se llevara la vaca a un acantilado próximo y la tirara al vacío. El joven, atónito y asustado, obedeció a su maestro, a pesar de saber que la vaca era el único medio de subsistencia que tenía la familia. Empujó a la vaca y la vio morir.

Dos años más tarde, el viejo maestro y su joven discípulo regresaron al lugar. La chabola había desaparecido, y en su lugar, se alzaba una casa grande con un jardín enorme en los que crecían árboles, plantas y flores, que daban un colorido muy alegre al conjunto.

El discípulo pensó que, tras la muerte de la vaca, la familia habría abandonado el lugar. Le horrorizaba la idea de que su destino hubiera empeorado a partir de aquella trágica decisión. Pero al acercarse a la casa descubrió que las personas que allí habitaban eran las mismas, pero su situación económica y emocional era radicalmente distinta. Todos parecían muy felices.

Cuando el joven preguntó al padre (el dueño de la vaca) acerca de cómo se había producido ese cambio tan drástico, el señor le respondió que al principio sintieron desesperación y angustia al ver como desaparecía su único medio de subsistencia. Pero, al poco tiempo, se dieron cuenta de que tenían que desarrollar nuevas habilidades para resolver su problema.

Por eso, empezaron a sembrar en la parcela que rodeaba la casa. La cosecha fue buena y pudieron venderla obteniendo suficiente dinero para alimentarse, vestirse mejor y construirse una nueva vivienda.

La lección que recibió el joven discípulo de su maestro fue extraordinaria. La vaca era la cadena que atrapaba a la familia en su conformismo y les impedía crecer. Al liberarse de ella, desarrollaron todo su potencial interior sin fijarse ningún límite. Y el resultado fue extraordinario. Fueron más felices.

En ocasiones, nos enfrentamos a situaciones que nos producen miedo y angustia. Son situaciones que amenazan con alterar nuestra propia estabilidad, aquella que nos hace sentir cómodos en una especie de zona de confort, aunque en realidad, seamos esclavos de una vida pobre a la que nos hemos acostumbrado.

Nos creamos cadenas imaginarias cuando renunciamos a nuestros sueños, a desarrollar todo nuestro potencial interior, cuando no sabemos resolver nuestros problemas o, simplemente, cuando nos mostramos conformistas con nuestra mundana existencia. En estas ocasiones no somos conscientes de que modificando determinadas rutinas podríamos dar un giro apasionante a nuestro destino.

Librarse de la vaca significa vivir libre, con responsabilidad, pero sin miedos. Cumplir aquella vocación que siempre rondaba por nuestra cabeza, arriesgarse a emprender la empresa en la que siempre soñábamos trabajar, apostar por uno mismo, creer en que todo lo que nos proponemos puede alcanzarse y dar el paso que fije la huella que siempre quisimos dejar a nuestros descendientes.

En el momento en el que tomamos conciencia de que debemos arrojar nuestras vacas por el precipicio nuestra mente hace un click definitivo, iniciando un cambio de rumbo o modificando el actual para deshacerse de las frustraciones, temores, perezas y frenos que le impedían intentar algo nuevo o hacer de una forma mejorada algo que se estaba haciendo mal.

¿A qué estás esperando para hacer click?

Tira tus vacas por el precipicio y persigue tus sueños. Las mejores decisiones son las que te llevan desde el lugar en que no deberías estar al lugar al que siempre quisiste llegar.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar nuestros hábitos y comportamientos? Aún siendo conscientes de la conveniencia de hacerlo, siempre encontramos argumentos para justificar por qué hacemos lo que hacemos, aunque, realmente, no sea lo que deberíamos hacer para conseguir que todo cambie.

Los creadores de la video-animación ¿Te atreves a soñar? son los consultores de Inknowation, una empresa cuyo principal objetivo es orientar a las organizaciones en su proceso de transformación hacia un nuevo paradigma empresarial a través de una metodología innovadora basada en técnicas de diseño, innovación, psicología, estrategia y gestión.

Dicha metodología consta de cinco pasos:

  • diagnosticar lo que no funciona,
  • promover proyectos internos para reducir ineficiencias y mejorar la comunicación interna,
  • cambiar el estilo de autoliderazgo y aumentar la cohesión del equipo directivo,
  • definir los principios estratégicos que configurarán el nuevo paradigma empresarial
  • y desmontar las viejas estructuras, procesos y sistemas para crear otros nuevos, a través de la innovación y de proyectos de transformación.

En resumen, Inknowation es una empresa que ayuda a las organizaciones a transformarse y adaptarse a una realidad cada vez más cambiante.